
Hace años que suspiraba por ver, por lo menos uno, me decía a mí misma, un solo copo de nieve. Ansiaba ver nieve y soñaba con hacer bolas con mis manos para luego jugar tirándoselas a quien se pusiera a tiro… ¡¡que bonita es la nieve!!, me decía yo….
¡Qué bonito poder ver los tejados nevados, los setos blancos por arriba y verdes por debajo, que bonito ver a los niños jugando entre los columpios con el blanco manto nevado de fondo….! Pero solo era un sueño, un sueño que año tras año no se hacía realidad.
Pues debe ser que lo he pedido mucho y muy fuerte que l@s angelit@s concededores de deseos se han dignado hacerme caso y, mira tú por donde, me han enviado este fin de semana una nevada de no te menees.
El sábado me tocaba ir a echar una mano a los más pequeños para que se subieran a las rodillas de San Nicolás para entregarle sus cartas con las correspondientes peticiones – “Estimado Sr. San Nicolás, he sido mega bueno, así que quiero una muñeca chochona, una Bratz con coche descapotable y una Fit para mi Wii”, - … Por cierto, que digo yo que porqué San Nicolas y no Santa Nicolasa, por ejemplo, que ese hombrecillo con barba blanca y larga de varios siglos , con sombrerillo al estilo Mago Merlin asusta mas a los enanos que otra cosa.
Vale, pues ahí estaba yo, junto a mi SN, bajando peques para que no se escurrieran por la escalera y depositarlos sanos y salvos en brazos de sus progenitores, que con móvil/cámara/vídeo en mano intentaban grabar tan magno evento sin importarles que sus nenes lloraran a moco tendido asustados por el susochicho pseudo Merlín venido a menos, cuando empezó a caer.
Primero fueron unos copitos, como gotas de agua, tímidos, inocentes, pero poco a poco aquello se fue animando y helando a partes iguales. A partir de ese momento había que ver como temblaba SanNico, y no digo nada de las pobres “duendecillas del Norte”, cubiertas solo por una túnica y un gorrito,…. Pobres, ellas tan monas, y sin nadie que las diera cobijo. Así que yo, como soy de natural amable y solicita, me apresuraba a ofrecerles mis brazos para acurrucar a semejantes criaturitas, cuando tropecé con la mirada de mi SN, y pensé “mejor mejor lo dejaba para otro dia, que estamos ya en fiestas y que no es el caso de montar la Marimorena antes de tiempo”.
Claro que tampoco me dio tiempo a decir ni hacer mas porque, copo va copo viene…. Todo lo que había a mi alrededor se fue cubriendo de blanco… y no sé cómo me vi con una pala en la mano quitando esa cosa blanca y fría de las acercas, paso de cebras y demás y echando puñadito de sal por aquí, puñadito de sal por allá…. ¡¡¡Tanta he echado que todavía tengo sal en las bragas, coñé!!
Resumiendo, no pude ir a una cena con mi familia que prometía horas felices de risas y copas y que me apetecía mas que comer con las manos, que le dicen. No he podido descansar ni un momento en esos dos días y he estado incomunicada sin poder ver más que blanco, blanco y mas blanco y con frío de cojon…...
Va a ser verdad eso de que hay que tener cuidado con lo que se desea porque… a veces alguien nos hace caso y……. ¡¡¡La que me vuelva a hablar de que bonita es la nieve, que se atenga a las consecuencias!!.